Carta a mi yo del pasado

30 Oct

Querida yo del pasado,

Sé que ahora mismo sientes que toda tu vida se ha derrumbado, que has conseguido independizarte en un piso, que está bien, pero que no sientes como tuyo porque no es donde querrías estar, que estás rodeada de gente pero sigues sintiéndote sola, que de hecho, te rodeas de personas porque te aterra sentir esa soledad, tus pensamientos, el creer que has fracasado, que ya nunca vivirás momentos tan buenos como los que has vivido y te ahoga la tristeza.

Sé que sigues respirando cada día y que no morirás de pena, podrías, pero no lo harás porque aunque creas que no te importa no dejas de luchar por seguir adelante, por recomponerte, por ser una persona feliz a la que no le importe nada de lo que ha pasado, porque luchar, para ti, nunca ha sido algo que hayas podido elegir, simplemente hay que seguir.  La paciencia nunca ha sido una de nuestras virtudes, por eso te ahoga el sentimiento de que no pasa el tiempo, de que no avanzas, de que sigues estancada en el ayer, al fin y al cabo no eres a la primera a la que le han roto el corazón, quizá ni siquiera esta sea la única vez que esto nos suceda, pero te diré algo, esta ha marcado un antes y un después y realmente fue… “ayer”.  Siento decirte que no pasará tan rápido como tú esperas pero te prometo que pasará. Por el camino irás dándote cuenta de muchas cosas, la primera es que un sentimiento no puede forzarse con la razón: sé que has tomado la decisión de ser fiel a ti misma y dejar el pasado atrás, que la mayoría de gente que te quiere te presiona para que lo hagas y eso aun te produce más angustia, pero ¿sabes qué? Que por muchas veces que te repitas que esta será la última vez, por muchos planes, estrategias o teorías aplastantes que formules para que pasar página sea un hecho, la realidad es que solo lo harás cuando lo sientas y no cuando lo pienses. No te autocastigues, llegará, lo sé, pero deja que llegue cuando realmente hayas podido digerirlo todo y te sientas lista para dejar ir, no por toda esa gente que te quiere, ni por despecho u orgullo, sino por ti, porque es realmente lo que tú quieres y te sientes capaz de hacer.

Sólo hablar de “dejar ir” te hace entristecerte un poco más, solo yo sé cómo de grande es lo que has sentido, lo que has vivido y pensar que todo ello va a quedar en nada te destroza. Me gustaría decirte que dos años después tienes una vida de pareja estable, parecida a esa foto de familia que dibujaban tus ilusiones, pero no es así, aún no. Lo que sí puedo decirte es que lo que fue maravilloso, lo fue, y eso ya nada ni nadie lo puede cambiar, pero si hemos llegado hasta aquí es porque aquello que fue dejó de ser. Y no sufras más por él, de verdad, estará bien, y no sufras más por ti, te garantizo que tú también lo vas a estar, porque perseguir una ilusión a cualquier precio no iba a ser mejor que lo que estás sintiendo ahora, porque te mereces una realidad feliz en la que puedas quererte como protagonista de tu vida, independientemente de las personas que vayan acompañándote en el camino.

Sé que te preocupa el futuro, que no sabes muy bien donde tienes los pies y por eso te escribo, para que sepas que en realidad nunca vas a estar sola, que aunque no siempre puedas verlo, tienes muy buenos amigos e irás haciendo más por el camino, grandes y buenos amigos que te acompañarán durante un tiempo, otros que lo siguen haciendo, porque en el fondo estas ocasiones siempre van bien para saber quién está realmente a tu lado y el balance final no te decepcionará en absoluto.

En cuanto al trabajo, también va a mejorar, no te preocupes. Aprovecharás el tiempo para involucrarte en nuevas experiencias que te harán crecer, cosas que antes nunca habrías hecho, por inseguridad, miedo o comodidad… Hay nuevos proyectos que te harán sentirte orgullosa de ti misma y te ayudarán a recordar quién eras e incluso quien podemos llegar a ser. Al fin eres psicóloga, en la práctica, y ¡te encanta! No, aun no tienes el trabajo soñado, pero tienes un trabajo en el que te necesitan y te sientes útil, y aun así, quieres más, ¿quién dijo que eras de conformarte?

Querida yo de hace 2 años, sé que leyendo todo esto solo te parecerán clichés, realidades que se exageran viendo lo bonito que es todo después, pero eso no nos va. Te sorprenderás al ver todo lo que has avanzado y experimentado en este tiempo, todo de lo que eres capaz, y los nuevos proyectos que tendrás en mente. No te voy a mentir, no sé si saldrán bien o no, tendremos que esperar. No tienes tu vida ideal con el trabajo soñado, pero tienes una vida y un trabajo, y en general, aunque te encanta quejarte, no sabría decir exactamente qué es lo que nos va tan mal. Eso sí, siento decirte que con el tiempo te recuperarás, los nuevos amigos te harán salir, cenar, “cervecear”, y ese cuerpo precioso que se te ha quedado irá volviendo a su forma original, pero lo superarás.

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Motivación y Determinación, claves para tus propósitos de año nuevo

31 Dic

La entrada de un año nuevo es ese momento mágico en el que al fin nos sentimos capaces de cambiarlo todo y de conseguir todos nuestros objetivos, solo tenemos que plantearlos, plasmarlos en una lista e ir a por ellos, pero como ya sabemos, a menudo esta “magia” dura unas horas, días o con suerte alguna semana, para que finalmente se acabe diluyendo en nuestra rutina diaria utilizando frases como “mejor el año que viene, este no me viene bien en realidad…”

¿Qué es lo que hace que algunas personas consigan sus objetivos?

En anteriores posts hablábamos sobre la importancia de plantear correctamente tus propósitos y de no caer en la frustración de lo no conseguido año tras año. Ahora que ya sabemos todo esto vamos a dar un paso más y profundizar en algo que a menudo nos parece tan obvio que nos lo saltamos.

Los propósitos de año nuevo han de ser propios, sólo tú puedes decidir qué te propones para el siguiente “ciclo”, ni tus amigos, parejas o familiares pueden marcar tus objetivos, dejarte llevar por la presión social sin estar convencid@ de qué es lo que tú quieres hará que lo abandones con mayor facilidad.

Probablemente el camino hacia conseguir nuestros propósitos no sea fácil, por ello es importante saber qué cosas buenas va a aportarnos hacer ese cambio y tratar de recordarlas. Puedes hacerte una lista con los pros y contras si crees que eso te va a ayudar, así en los momentos de duda o cansancio recordarás por qué lo estás haciendo. Apoyarte en personas de confianza también es muy buena idea, pueden animarnos a no desistir y ayudarnos a mantenernos en el camino que nos acerca a nuestros objetivos.

Estas dos cosas, las descritas en los párrafos anteriores, crean y alimentan nuestra motivación para el cambio.

Si crees que puedes hacerlo, realmente serás capaz de hacerlo

gasolinaLa motivación es la gasolina que nos hará llegar dónde queramos pero, como quien conduce un buen coche, habrá que parar a repostar de vez en cuando. En todo proceso de cambio la motivación empieza muy alta y conforme pasa el tiempo y se van encontrando dificultades ésta va decayendo, es importante que lo sepamos y que no nos dejemos llevar por el desánimo. Visualizar el cambio, ser conscientes de nuestra propia fuerza y recursos, y superar pequeños obstáculos que nos acercan a nuestro objetivo harán que nuestra motivación se mantenga.

Finalmente llegamos a la parte más importante y la que debería marcar el principio de todo el proceso: la determinación.

Las personas que acaban consiguiendo sus objetivos, a pesar del tiempo y de las dificultades son aquellas que tienen claro hacia dónde se dirigen. Volviendo al ejemplo anterior, podemos tener el depósito de nuestro coche lleno de motivación, esperanza e ilusión, pero si no sabemos realmente hacia dónde nos dirigimos nos dedicaremos a dar vueltas sin sentido, hasta que nos quedemos tirados en alguna parte del camino. Pese a que saber dónde queremos llegar es lo principal para marcar nuestras decisionesmetas y propósitos, lo hemos descrito al final porque es mucho más complicado de lo que parece. A menudo tenemos tantas opciones u oportunidades que somos incapaces de decidir cuál es más importante y si lo apostamos todo ahora o esperamos a sentirnos más preparados.

Déjate llevar por el año que termina y las ilusiones depositadas en el que entra, piensa en que si es algo que ya te has planteado varias veces, no valen más excusas ni esperar futuras ocasiones, el momento es ahora.

Y no olvides dejar un huequecito de esa lista de propósitos para los nuevos sueños, deseos, sorpresas y oportunidades que aparecerán.

año nuevo

No es por ti

6 Oct

A menudo esta manida frase se ha utilizado como recurso para no hacer daño a la otra persona, ya la tomamos como un tópico e incluso nos sentimos insultados o menospreciados si alguien nos la dedica, dejando así de ver el inmenso valor que tiene y la gran verdad que representa.

Tendemos a pensar que cuando salimos de una entrevista de trabajo y no nos llaman después es porque algo estamos haciendo mal, al igual que aquellos que soportan que sus jefes les griten o menosprecien. Del mismo modo e incluso peor aún nos lo tomamos si nuestra pareja no nos dice lo maravilloso que somos ese día, si no nos propone el plan que esperábamos o si simplemente no quiere hablar. Ni que decir tiene lo que sentimos y pensamos cuando alguien nos rechaza o nos deja. Un montón de pensamientos negativos se acumulan en nuestra cabeza: ¿habré dicho algo mal?, quizá le he agobiado demasiado, ¿fue por aquella cosa que propuse y no le gustó?, ¿no soy lo suficiente bueno/a para él/ella? Y a partir de ellos nuestras emociones son imparables: la tristeza nos desborda, aparecen sentimientos de culpabilidad y frustración que van minando nuestra autoestima, hasta que terminamos sintiéndonos pequeños e insignificantes, y salir de este círculo se convierte en un mundo. Sin embargo, si somos capaces de entender que hay situaciones que no dependen de nosotros ni de nuestra actuación, todo este peso se suaviza.paz interior

¿Cómo no voy a pensar que estos hechos tienen que ver conmigo si es a mí a quién le pasa, es a mí a quién me hablan mal o a quién dejan?

Dejar de verlo todo como algo personal es tremendamente difícil, porque es verdad, es a nosotros a los que nos pasa directamente, pero a pesar de que en todas las situaciones tenemos un margen de influencia, éste no es infinito y termina en el momento en el que hemos hecho todo lo posible por mejorar la situación. Cuando hemos dado lo mejor de nosotros, hemos realizado bien nuestro trabajo, hemos contemplado las diferentes posibilidades y hemos hecho todo lo que estaba a nuestro alcance para conseguir que la situación saliese bien, nuestra acción ha terminado, independientemente de cuál sea el resultado.

Hablando sobre este tema, alguien me decía “si esto dependiese de que fueses pelirroja te teñirías el pelo; si dependiese de que supieras alemán aprenderías ese idioma, pero nada de eso cambiará la situación, porque no depende de ti

¿De quién depende entonces?

Aunque no nos guste asumirlo, depende de un montón de variables que no controlamos en absoluto. Probablemente, la persona que no nos sonríe no tiene nada en contra de nosotros, simplemente ha tenido un mal día. Todos pasamos por momentos en los que no nos sentimos a gusto con nosotros mismos y pese a que nuestro entorno, que es quien lo vive de cerca, puede sentirse responsable, lo cierto es que no es culpa de nadie. Son conflictos internos que debemos resolver nosotros mismos, incluso con ayuda profesional si es necesario, pero en el que los demás tienen poco o nada que ver.

Ser capaces de asumir que no todo depende de nuestra forma de ser o actuar y que nuestra responsabilidad termina cuando hemos ofrecido lo mejor que tenemos; dejar de sentir que es algo personal, aporta un profundo sentimiento de paz.

Paz interior

Del Revés: Todas las emociones son necesarias

22 Jul

Hace unos días Pixar estrenó su nueva película Del Revés (Inside out). Este film reivindica el papel de pixar1las emociones en nuestras vidas, cómo influyen en nuestra toma de decisiones y la manera en la que pueden afectar a nuestros recuerdos. Pero no se detienen ahí, de forma sencilla y divertida muestran el proceso que sigue nuestro cerebro para generar memorias a corto plazo, cómo necesitamos el sueño para que éstas se conviertan en recuerdos a largo plazo y el modo en el que un gracioso olvido va podando todos aquellos datos que ya no utilizamos. Además, muestra de forma simplificada cómo se va formando la base de nuestra personalidad a modo de pequeñas islas.

Pese a que el pensamiento racional o el abstracto solo aparecen como una pincelada dentro de este mundo centrado en las emociones, deja claro el mensaje de que todas y cada una de ellas son necesarias, ensalzando el papel de emociones no tan deseables, como es el caso de la tristeza.

Como concluyen varios expertos, es cierto que la película se centra solo en cinco emociones pero de haber utilizado el amplio abanico de emociones que sentimos y la mezcla que entre ellas suele hacerse habría sido mucho más complicada de hacer y  de entender.

En este film disfrutarán tanto mayores como pequeños, y representa una buena oportunidad para pasar un rato divertido en familia mientras se cultiva su inteligencia emocional, esa a la que hasta ahora no se le ha prestado demasiada atención.

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Astenia Primaveral, claves para combatirla

9 Abr

Con la llegada de la primavera y el cambio horario aumentan las horas de luz y suben las temperaturas, cambios que nos hacen estar más activos, enérgicos, alegres y predispuestos a nuevas experiencias, pese a que en un primer momento podamos experimentar algunos síntomas desagradables ante la adaptación al cambio climatológico. Nos referimos pues al cuadro sintomático que se corresponde con una astenia, en este caso, a la astenia primaveral.

¿Cuáles son los principales síntomas?

Físicamente se experimenta sensación de fatiga, cansancio generalizado, falta de apetito y agotamiento físico y mental. Psicológicamente predominan los sentimientos de tristeza, apatía, cambios de humor, disminución del deseo sexual y trastornos del sueño.

Según una encuesta realizada por la Fundación Alimentación Saludable afecta al 37% de la población, siendo las mujeres y las personas alérgicas las más sensibles a estos cambios.

Afortunadamente los síntomas no necesitan tratamiento puesto que desaparecen a medida que nuestro cuerpo se va habituando al cambio, pudiendo tardar días o unas pocas semanas. Sin embargo, hay algunos hábitos que pueden ayudarnos a mejorar estos síntomas.

¿Qué podemos hacer para combatirlos?

Mantén un horario de sueño regular, durmiendo entre 7 y 8 horas diarias: Pese al aumento de horas de luz y de la actividad social trata de mantener el horario de      vigilia – sueño  que tenías durante el invierno. Darte un baño relajante o evitar el ejercicio en las últimas horas del día puede ayudarte a conciliar el sueño.

Vence la apatía con ejercicio físico y si es al aire libre mejor. Exponerte a la luz solar ayudará a tu cuerpo a adaptarse más rápidamente al cambio, además la liberación de endorfinas que se produce durante la actividad física aporta bienestar y activa el cerebro, mejorando la concentración y eliminando la sensación de fatiga.

Revisa tu dieta: En invierno solemos consumir alimentos con mayor carga calórica, ahora es interesante cambiarlos por otros que nos sigan aportando energía pero no nos produzcan digestiones pesadas. Aumentar el consumo de frutas, como el plátano, cereales, pescados ricos en omega 3 o frutos secos, como las nueces, pueden ayudarnos a mejorar los síntomas y que la fase de cansancio no sea tan acusada.

Además la jalea real también puede servirnos como aliado haciendo que nos sintamos más activos y enérgicos.

Reduce el consumo de estimulantes como el café, el té o las bebidas energizantes. Producen una activación del sistema nervioso central que inicialmente puede hacerte sentir más despierto pero el cansancio no desaparece ni mejora, incluso puede empeorar si este consumo nos impide dormir correctamente.

Con estos sencillos pasos rápidamente nos desharemos del cansancio y podremos disfrutar del buen tiempo que nos trae la primavera, pero si los síntomas persisten pasadas unas semanas consulta a un especialista.

Después de exámenes… Relájate y date un respiro

30 Ene

fin-de-examenesLa época de exámenes suele ser bastante dura, nos encerramos en nuestras casas o en la biblioteca y pasamos horas leyendo, resumiendo, procesando… En estas fechas parece que todo lo demás se vuelve secundario, dejamos de lado el resto de nuestras actividades e incluso necesidades y volcamos todas nuestras energías en la evaluación inminente. Por ello no es de extrañar que una vez terminados tengamos muchas ganas de hacer todo lo que “no podíamos” hacer pero nos sintamos inmensamente cansados.

Sigue estos pasos para desconectar y volver a tu rutina con las pilas recargadas:

  1. Asume los resultados sean los que sean. Es inevitable salir de un examen pensando en todas las respuestas que hemos fallado, acordándonos de los dos días antes (¡sólo dos!) en los que deberíamos habernos puesto a estudiar para que saliera perfecto y martirizándonos por haber puesto “C” en lugar de “A” en esa pregunta en la que dudábamos. Reconoce que lo has hecho lo mejor que has podido, que todo tu esfuerzo ha merecido la pena independientemente del resultado, quizá la próxima vez haya que incidir más en los aspectos que no te quedan claros o planificarse mejor, pero no te tortures, no puedes volver al pasado y cambiar las cosas, aprende de ellas y cambia el futuro.
  1. Desconecta. Recoge los apuntes, guarda los libros, despeja todos los espacios que tenías invadidos y ¡desconecta! Ya te avisarán cuando salgan las notas, ahora el trabajo ya está hecho y hay que mirar hacia delante. Toma ese baño relajante, ocúpate de ti, retoma ese libro o serie que habías dejado de lado y pon el móvil en silencio de vez en cuando. En resumen, deja las obligaciones un poco de lado y dedícate tiempo para ti.
  1. Relájate y duerme. La relajación es una buena práctica para dejar descansar a nuestra mente embotada, para ello es recomendable dar paseos al aire libre, fijar la mirada en el horizonte o frente a paisajes naturales y hacer ejercicio. También puedes probar con ejercicios de respiración diafragmática o de tensión y distensión muscular, ambas son técnicas de relajación muy utilizadas.

Además, poner en práctica todo lo anterior ayudará a volver a regular el sueño y a recuperarnos del ritmo frenético que hemos llevado. Tanto si eres de los que prefieren estudiar durante la noche, invirtiendo así su ciclo de vigilia – sueño, como de los que madrugan para sacar provecho a las primeras horas del día, es necesario recuperar un patrón de descanso saludable, durmiendo entre 7 y 9 horas. Si necesitas más información sobre este apartado contacta.

  1. Haz todas esas cosas que dijiste que harías. ¿Recuerdas cuando estabas encerrado estudiando y decías “cuando pasen los exámenes voy a… tengo que…”? Bien, pues ahora que ya han pasado y que has conseguido relajarte empieza a hacer todas esas cosas que tenías pendientes, como: hacer papeleos, quedar con ese amigo que hace tiempo que no ves, ir a ese sitio que tenías pendiente… Haciéndolas poco a poco te sentirás mejor contigo mismo al verlas realizadas y evitar la ansiedad y frustración que provocan las tareas pendientes que no dejan de perseguirte.
  1. Vuelve a la carga. No dejes que todo el trabajo se vaya acumulando hasta la siguiente evaluación, si te vas dosificando las tareas será más fácil interiorizar los conceptos que evaluarán en el próximo examen y el gasto de energía será menor al no dejarnos el empacho para el último momento. Además cuando estudiamos solamente los días previos a un examen procesamos la información de un modo superficial, ya que es mucha y en un espacio corto de tiempo, en nuestra memoria a largo plazo, de modo que en pocos días o semanas empezaremos a olvidar.

¡Tómate tu tiempo, pero no dejes que el reloj se te eche encima!

tiempo pastel

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